Profeco pide moderar consumo de cubitos y polvos de caldo de pollo Pasar al contenido principal
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Profeco recomienda moderar consumo de cubitos y polvos de caldo de pollo

El organismo advirtió que el consumo en exceso de estos productos podría ser dañino para la salud.

CIUDAD DE MÉXICO.- Los cubitos, polvos y granulados de caldo de pollo son muy utilizados en los hogares mexicanos para realizar comidas como sopas, arroces y pastas, sin embargo, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) advirtió que el consumo en exceso de estos productos podría ser dañino para la salud.

En la Revista del Consumidor de la Profeco del mes de julio, señaló que el primer ingrediente que se observa en las etiquetas es el que contiene en mayor cantidad todos los productos, por lo recomendó a los consumidores leer las etiquetas de los alimentos que comprarán y que darán a sus familias.

"Los caldos y consomés de pollo industrializados, en cubo, polvo o granulados, no se recomiendan en personas con hipertensión ya que son una mezcla de: saborizantes naturales y artificiales; sal yodada; grasas vegetales; colorantes; especies; carne y grasa de pollo; fécula de maíz; azúcar y glutamato monosódico", detalló la Profeco.

Glutamato Monosódico

Es un potenciador del sabor que se añade comúnmente a los alimentos procesados, ya que activa ciertas terminales de la lengua que hacen que el sabor de cada alimento sea más fuerte. Su uso es controvertido ya que se le relaciona con cuadros de dolores de cabeza, sudoración, opresión en el pecho, ardor en la boca y mareos.

Caldo natural, si lo preparas tú es mejor

De forma natural, los caldos se obtienen de la cocción de carnes, pescados, mariscos o verduras, y de acuerdo con los ingredientes con los que se elabore tendrá determinado aporte nutrimental y contará con los condimentos y la cantidad de sal que uno desee, lo que no es posible controlar en los productos industrializados.

La historia de los cubos de caldo

La invención del cubo de caldo tuvo lugar a principios del siglo XX en Europa, con tres empresas, Maggi, OXO y Knorr, que se preguntaban cómo crear sopas fáciles de transportar y económicas. En 1910 la empresa británica OXO introdujo su cubo de caldo, y ese mismo año Knorr, en el mercado francés, hizo lo mismo.